¿Los resultados del CACES permiten saber cuáles son los mejores graduados de Medicina?

 Opinión

Cada vez que se publican los resultados del Examen de Habilitación para el Ejercicio Profesional de Medicina del CACES surge una pregunta inevitable: ¿Qué universidad forma a los mejores médicos del Ecuador?

La pregunta parece sencilla, pero la respuesta estadística es más compleja. Los resultados disponibles permiten comparar el desempeño agregado de las universidades y de sus cohortes de graduados. Sin embargo, no permiten establecer quiénes son los mejores graduados como individuos ni construir un ranking nacional de médicos.

Esta diferencia es fundamental para interpretar correctamente los datos.

Lo que realmente mide el análisis

La información publicada para cada universidad contiene, principalmente, el número de personas que rindieron el examen, el número de aprobados y el porcentaje de aprobación.

A partir de estos datos pueden estudiarse tres dimensiones diferentes.

La primera es el volumen absoluto de aprobados. Este indicador muestra cuántos médicos habilitados aporta una universidad. Una institución que presenta 900 personas y aprueba a 720 contribuye con más profesionales habilitados que otra que presenta 50 y aprueba a todos.

La segunda dimensión es la proporción de aprobación. Este porcentaje indica qué fracción de los evaluados superó el examen. Permite valorar la eficiencia relativa de cada cohorte, pero no debe interpretarse sin considerar el tamaño de la muestra.

La tercera dimensión es la precisión estadística. Un resultado de 100 % obtenido por 14 estudiantes no tiene la misma estabilidad que un 100 % obtenido por 116 estudiantes. Mientras mayor sea el denominador, mayor será la confianza en que el resultado observado refleja un patrón institucional consistente y no una fluctuación propia de una cohorte pequeña.

Por esta razón, el análisis elaborado divide las universidades en cuartiles según el número de evaluados y compara instituciones de tamaños semejantes. También utiliza intervalos de confianza de Wilson, que permiten valorar la incertidumbre asociada a cada porcentaje.

El resultado es un ranking de desempeño institucional reciente, no un ranking individual de graduados.

Una universidad con 100 % no siempre es estadísticamente superior

Imaginemos dos escuelas de Medicina.

La Universidad A presenta 14 graduados y los 14 aprueban. Su tasa de aprobación es 100 %.

La Universidad B presenta 150 graduados y aprueban 140. Su tasa es 93,3 %.

Si solo observamos el porcentaje, la Universidad A parecería claramente superior. Sin embargo, la Universidad B ha logrado que 140 personas superen el examen, frente a solo 14 de la primera institución. Además, su resultado se encuentra respaldado por una cohorte considerablemente mayor.

Esto no significa que deba ignorarse el 100 % de la Universidad A. Significa que debe describirse correctamente: es un resultado perfecto obtenido en una cohorte pequeña.

El error sería afirmar que esa universidad es necesariamente mejor que todas las demás o que cada uno de sus graduados es superior a quienes estudiaron en instituciones con porcentajes menores.

¿Puede decirse que un graduado es mejor por la universidad de la que proviene?

No.

Una tasa institucional describe el comportamiento de un grupo. No proporciona información suficiente para ordenar a cada una de las personas que integran ese grupo.

Supongamos que una universidad obtiene 75 % de aprobación y otra alcanza 100 %. No puede concluirse que un graduado aprobado de la segunda institución sea mejor médico que un graduado aprobado de la primera.

Ambos superaron el estándar establecido para obtener la habilitación profesional.

Es incluso posible que algunos de los puntajes individuales más altos del país pertenezcan a graduados de una universidad con una tasa global de aprobación relativamente baja. El porcentaje institucional no permite identificar ese fenómeno porque los datos públicos solo muestran resultados agregados.

Atribuir a cada graduado el rendimiento promedio de su universidad produciría lo que en estadística se denomina falacia ecológica: trasladar al individuo una característica observada únicamente en el grupo.

El CACES habilita; no establece una clasificación nacional de excelencia

El Examen de Habilitación para el Ejercicio Profesional tiene como finalidad comprobar si una persona alcanza las competencias mínimas necesarias para ejercer una profesión relacionada con el interés público.

Por su naturaleza, se trata principalmente de una evaluación de suficiencia.

El resultado esencial es aprobado o no aprobado. Una vez superado el examen, todos los aprobados alcanzan la condición necesaria para la habilitación profesional. El sistema no establece públicamente una jerarquía que permita afirmar que un médico ocupa el primer lugar nacional, otro el segundo y otro el último.

Para construir un ranking individual serían necesarios datos que actualmente no se encuentran disponibles de manera pública y consolidada, como el puntaje total de cada examinado, el resultado por áreas de competencia, el percentil, la media y la desviación estándar de cada convocatoria, el número de intento y la dificultad específica de cada formulario.

Sin esa información, no existe una base válida para ordenar individualmente a los graduados.

¿Qué se necesitaría para construir un verdadero ranking de graduados?

Un ranking individual requeriría una base anonimizada que contenga, como mínimo, el puntaje total de cada persona, los resultados por dominio, la universidad de procedencia, la cohorte, la condición de primera presentación o repetición y la convocatoria en la que rindió el examen.

Además, no bastaría con ordenar los puntajes de forma directa.

Un examen aplicado en 2022 puede tener una dificultad diferente de otro aplicado en 2025. El contenido, el número de preguntas, la distribución temática y el punto de corte pueden variar. Por tanto, un puntaje de 80 en una convocatoria no necesariamente representa exactamente el mismo nivel que un puntaje de 80 en otra.

Para comparar graduados de distintos años sería necesario aplicar un procedimiento de equiparación psicométrica. Este proceso permite transformar los resultados de distintos formularios a una escala común.

Una alternativa sería calcular puntuaciones estandarizadas o percentiles dentro de cada convocatoria. Así podría determinarse qué posición ocupó cada persona respecto de quienes rindieron el mismo examen.

Incluso en ese escenario, el resultado sería un ranking de desempeño en el EHEP, no un ranking definitivo de calidad profesional.

Aprobar un examen no resume toda la calidad de un médico

La calidad de un médico no depende exclusivamente del resultado de una prueba escrita.

También intervienen la capacidad clínica, el razonamiento diagnóstico, la comunicación con los pacientes, la ética profesional, la destreza en procedimientos, la toma de decisiones bajo presión, la actualización científica y el desempeño posterior en los servicios de salud.

El EHEP puede aportar información relevante sobre conocimientos y competencias evaluadas en un momento determinado. No puede representar por sí solo la totalidad de la formación ni predecir completamente el desempeño asistencial futuro.

Por ello, incluso si se dispusiera de todos los puntajes individuales, sería metodológicamente incorrecto presentar el resultado como una clasificación absoluta de los mejores médicos del país.

Entonces, ¿Qué podemos afirmar con los datos actuales?

Los datos sí permiten responder preguntas importantes.

Podemos identificar qué universidades aportan el mayor número de médicos aprobados, cuáles presentan las tasas de aprobación más elevadas, qué instituciones mantienen resultados consistentes en varias convocatorias y cuáles obtienen un desempeño superior al esperado para el tamaño de su cohorte.

También podemos estudiar si existe heterogeneidad estadística entre universidades y estimar cuánto varían las probabilidades de aprobación según la institución de procedencia.

La formulación correcta sería:

Los graduados de determinadas universidades presentan, como grupo, una mayor proporción observada de aprobación en el EHEP.

La formulación incorrecta sería:

Todos los graduados de esas universidades son mejores médicos.

Un ranking de universidades, no de personas

El estudio desarrollado debe presentarse como una comparación del desempeño institucional de las escuelas de Medicina ecuatorianas.

Su propósito es analizar la relación entre el número de evaluados, el número de aprobados, el porcentaje de aprobación y la precisión estadística de esos resultados.

No busca etiquetar individualmente a los médicos ni establecer que un profesional es mejor o peor por la universidad en la que estudió.

Conclusión

Los resultados del CACES sirven para comparar universidades y cohortes, siempre que se consideren conjuntamente el número de evaluados, la cantidad de aprobados, el porcentaje y la incertidumbre estadística. No sirven para ordenar individualmente a los graduados ni para declarar quiénes son los mejores médicos del Ecuador. La universidad puede estar asociada con una mayor o menor probabilidad de aprobación, pero esa asociación pertenece al nivel institucional. No determina automáticamente el valor, la capacidad ni el desempeño futuro de cada graduado. La conclusión más rigurosa es que el análisis permite identificar escuelas de Medicina con resultados institucionales más sólidos. Para rankear personas serían necesarios puntajes individuales, variables académicas completas y procedimientos psicométricos de comparación entre convocatorias. Y aun contando con esos datos, solo se estaría midiendo el rendimiento en un examen, no la totalidad de aquello que convierte a un graduado en un buen médico.


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